Horizonte cultural clásico que abarca del año 200 al 800 d.C
Procesos culturales
Arte en el Golfo
El Tajin
El Clásico, se da un estilo escultórico en lápidas y estelas de gran calidad estética que ha sido ligado con expresiones de la costa del Pacífico de Chiapas y Guatemala. también es posible hacer referencia a la zona de Remojadas - Tlalixcoyan - Apachital, reconocible por su excepcional escultura menor hecha de barro, en la que sobresalen las caritas sonrientes. Éstas, aunque aparentemente se comienzan a fabricar desde el Protoclásico, alcanzan su máximo apogeo hacia finales del Clásico temprano y Clásico tardío, en gran medida relacionadas con el culto a la muerte y a los muertos.
En El Tajín, aunque la actividad constructiva se inició alrededor del año 100 d.C., su máximo esplendor incide entre los siglos VII y X. De las distintas épocas, por su importancia arquitectónica destacan el conjunto del Tajín Chico, el Edificio de las Columnas, los Juegos de Pelota Norte y Sur, el grupo del Arroyo y la Pirámide de los Nichos, entre otros. Esta última estructura es un ejemplo único del dominio del claroscuro a través del juego de volúmenes; luz y sombra. Celosías, xicalcoliuhquis en planos remetidos, grecas escalonadas, mosaicos de piedra y la talla de relieves en los edificios dan a esta ciudad un lugar excepcional en la arquitectura mesoamericana.
El centro ceremonial de El Tajín floreció en medio de la selva tropical lluviosa de la llanura costera del Golfo de México, en la sierra papanteca del actual estado de Veracruz, al norte del territorio . Eran finales del periodo Clásico, ahí se construyeron grandes edificios y juegos de pelota, algunos decorados con bajorrelieves. Su edificio principal era una pirámide que tiene 365 nichos (pequeños huecos en los muros), lo cual podría tener relación con el año solar de 365 días. No se sabe si sus constructores fueron huastecos, totonacos, o gente de otra cultura. Tras la caída del Tajín, los huastecos poblaron el norte de Veracruz y los totonacos el centro.
Los pueblos mesoamericanos practicaban el juego de pelota como parte de sus rituales religiosos. El juego consistía en golpear con las caderas o los antebrazos una pelota de hule. El juego de pelota era algo común en El Tajín, así lo hacen constar las canchas que se encontraron en ese lugar.
En el periodo Clásico, los pobladores del centro de Veracruz intercambiaron bienes, servicios e ideas con el Altiplano Central. Las esculturas y figurillas manufacturadas en barro eran realistas. Abundan las representaciones de mujeres vestidas con faldas, con elegantes tocados y ricas vestimentas, adornadas con collares y orejeras. Las famosas caritas sonrientes son otro conjunto de esculturas que caracteriza al Veracruz central.
Los pueblos mesoamericanos practicaban el juego de pelota como parte de sus rituales religiosos. El juego consistía en golpear con las caderas o los antebrazos una pelota de hule. El juego de pelota era algo común en El Tajín, así lo hacen constar las canchas que se encontraron en ese lugar.
En el periodo Clásico, los pobladores del centro de Veracruz intercambiaron bienes, servicios e ideas con el Altiplano Central. Las esculturas y figurillas manufacturadas en barro eran realistas. Abundan las representaciones de mujeres vestidas con faldas, con elegantes tocados y ricas vestimentas, adornadas con collares y orejeras. Las famosas caritas sonrientes son otro conjunto de esculturas que caracteriza al Veracruz central.
Organización Social
La designación de este periodo, que comprende los primeros 800 años de nuestra era, implica un grado de organización política, social y religiosa más complejo que en etapas anteriores, como se desprende fácilmente de los restos arqueológicos. De esta fase datan algunos de los complejos arquitectónicos más notables por su riqueza, así como creaciones artísticas de la mayor finura. Es evidente que tales obras se realizaron gracias a la participación de una sociedad estratificada y rígidamente controlada (sobre todo por medios religiosos) y alimentada por la labor de campesinos altamente productivos merced a las obras de irrigación que, a su vez, requirieron grandes cantidades de trabajo para su construcción y mantenimiento.
Los dioses eran los seres sobrenaturales de mayor importancia durante el clásico, aunque se conservaran las creencias en otros seres sobrenaturales de menos poder y jerarquía. A los dioses (de los cuerpos celestes, de la tierra, del agua, del fuego, entre otros) se debía acatamiento y respeto, para conseguir de ellos una disposición favorable y el otorgamiento de las condiciones propicias a las buenas cosechas, así como salud en la gente y armonía en la sociedad. El señor de un estado era hombre-dios, pues encarnaba al dios de quien sería supremo sacerdote; de ahí que la obediencia a sus órdenes era el acatamiento y la reverencia. Así pues, si los dioses habían dado normas de conducta para todos los aspectos de la vida, toda la gente -señores y vasallos, hombres y mujeres, chicos y grandes- debían cumplirlas puntualmente ya que de lo contrario los males se abatirían sobre la sociedad.
En el clásico, habría actos más propios de la religión: ofrendas, sacrificios y autosacrificios que debían hacerse en honor de determinados dioses en fechas previstas. No era sólo la gente del pueblo quien participaba, sino también los hombres-dioses. Ellos eran los responsables de los complicados rituales que aseguraban el bienestar de toda la sociedad y a ellos tocaba hacer sacrificios y autosacrificios (se conocen, por ejemplo, representaciones de señores cortándose la lengua) y si los ritos lo requerían, debían coordinar y asegurar la participación de otros.
Los dioses eran los seres sobrenaturales de mayor importancia durante el clásico, aunque se conservaran las creencias en otros seres sobrenaturales de menos poder y jerarquía. A los dioses (de los cuerpos celestes, de la tierra, del agua, del fuego, entre otros) se debía acatamiento y respeto, para conseguir de ellos una disposición favorable y el otorgamiento de las condiciones propicias a las buenas cosechas, así como salud en la gente y armonía en la sociedad. El señor de un estado era hombre-dios, pues encarnaba al dios de quien sería supremo sacerdote; de ahí que la obediencia a sus órdenes era el acatamiento y la reverencia. Así pues, si los dioses habían dado normas de conducta para todos los aspectos de la vida, toda la gente -señores y vasallos, hombres y mujeres, chicos y grandes- debían cumplirlas puntualmente ya que de lo contrario los males se abatirían sobre la sociedad.
En el clásico, habría actos más propios de la religión: ofrendas, sacrificios y autosacrificios que debían hacerse en honor de determinados dioses en fechas previstas. No era sólo la gente del pueblo quien participaba, sino también los hombres-dioses. Ellos eran los responsables de los complicados rituales que aseguraban el bienestar de toda la sociedad y a ellos tocaba hacer sacrificios y autosacrificios (se conocen, por ejemplo, representaciones de señores cortándose la lengua) y si los ritos lo requerían, debían coordinar y asegurar la participación de otros.
Horizonte cultural Postclasico (400-100 a.C.)
Arte Olmeca
El periodo olmeca III se caracteriza por su marcada decadencia, ubicado en los centros de Tres Zapotes y Cerro de las Mesas y que reflejan ya las influencias de las culturas de Teotihuacán y maya, que comenzaron su expansión en los primeros siglos de la era cristiana
El arte olmeca, como el de los mayas, se caracteriza por un alto grado de naturalismo. Predomina lo curvilíneo por encima de lo rectilíneo, lo cual crea formas rítmicas y fluidas que parecen mantener una armonía con un entorno tropical, en contraste con el arte estilizado y anguloso que suele encontrarse en los valles relativamente austeros de las montañas del centro y sur de México.
Las principales manifestaciones artísticas de los olmecas fueron la escultura y la cerámica. Sus obras escultóricas incluyen tanto las colosales cabezas masculinas de basalto de 2,7 m de altura y 25 t de peso como pequeñas estatuillas de jade y obsidiana. Es un arte oficial, propio de una sociedad muy desarrollada, donde la demanda de las élites ha fomentado la aparición de artesanos de dedicación completa sumamente especializados en distintas tareas. La escultura monumental pertenece al ámbito de los centros ceremoniales
Encontramos las famosas cabezas colosales de La Venta y Tres Zapotes que pueden alcanzar 3 metros de altura por 3 de diámetro y hasta 65 toneladas de peso. Son representaciones de hombres con nariz achatada y labios gruesos, cubiertos con una especie de casco circular. Los altares son composiciones iconográficas sobre bloques paralelepípedos de piedra en uno de cuyos lados aparece un nicho del que emerge una figura antropomorfa. Las estelas son bloques alargados tallados por un lado con personajes de alto rango.
Además de estas enormes esculturas encontramos hachas y estatuillas de jade, jadeita o serpentina, de formas muy diversas donde predominan las representaciones de la divinidad hombre-jaguar
La cerámica se caracteriza por los vasos escultóricos, cilíndricos, platos de fondo plano y ollas globulares de cuello recto, decorados con motivos incisos o raspados y por figurillas. Unas son macizas y están modeladas a mano, a la manera del periodo formativo, y otras, de arcilla blanca, están huecas y representan los rasgos faciales del llamado niño jaguar.
Su sistema de escritura fue el precursor de los jeroglíficos mayas, y es probable que el famoso calendario maya se haya originado en la cultura olmeca. La civilización olmeca dejó establecidos patrones de cultura que influyeron en sus sucesores en los siglos venideros; por ello está considerada como la cultura ‘madre’ más importante de México
baby face olmeca
“El ser más importante de La Venta no era Garra de Jaguar, su sacerdote-gobernador supremo, sino un adolescente “cara de niño”, que ya había presenciado diecinueve cambios de estación y vivía en un área apartada del conjunto residencial habitado por el propio Garra de Jaguar. El éxito de las festividades dependía de cómo este ente venerado soportara las ceremonias religiosas, pues la gran mayoría de ellos morían en la infancia. A los que exitosamente llegaban a una edad adulta, se les honraba con un retrato colosal en piedra. Individuos “cara de niño”, son niños con Síndrome de Down y otros relacionados con el mongolismo. Era sagrado entre los olmecas porque la propia naturaleza los escogía y les hacia únicos entre los demás individuos. Precioso Regalo, el baby-face actual de La Venta, fue parido por una señora ya grande en un centro secundario, a doce horas de viaje de La Venta. Su madre le nombró Precioso Regalo porque lo recibió de la naturaleza ya tarde en su vida.




















